Ver ficha → UPS modular escalable para datacenter
Sistemas de respaldo que crecen por módulos y siguen alimentando la carga mientras se les cambia una pieza. Es la arquitectura estándar en datacenter, y el motivo es la disponibilidad, no el precio.
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Qué es una UPS modular y por qué existe
Una UPS modular no es un equipo: es un gabinete con varios módulos de potencia trabajando en paralelo, cada uno con su propio rectificador, inversor y control. La RM200/25C usa módulos de 25 kVA en 2U de altura y escala de 25 a 200 kVA — los ocho módulos del sistema completo ocupan 16U de un rack de 19″. La serie RM de alta capacidad usa módulos de 100 kVA en 4U y llega a 600 kVA en un solo gabinete, con 24U de módulos.
La modularidad existe por disponibilidad, no por precio. Por kVA instalado sale más caro que una torre equivalente: hay más electrónica de control, un backplane que reparte la carga y ventilación redundante. Lo que se compra con esa diferencia es que ninguna falla individual baje el sistema. En una torre monolítica el inversor es punto único de falla: si se cae, la carga se va a bypass y queda colgada de la red cruda, que es justo lo que la UPS estaba evitando. En una modular con un módulo de sobra, el que falla se aísla, los demás absorben su parte y la salida sigue siendo doble conversión.
El segundo motivo es real pero secundario: escalonar la inversión, arrancar con la potencia de hoy y sumar módulos cuando la carga crece. Vale aclarar la letra chica, porque acá se cometen errores de pliego: el gabinete, el bypass estático, la acometida y el banco de baterías se dimensionan de entrada para la potencia final. Lo escalable son los módulos, no la infraestructura. La RM200/25C es un gabinete de 200 kVA aunque hoy le pongas dos módulos.
Reemplazo en caliente: qué cambia en el mantenimiento
Intercambiable en caliente (hot-swappable) significa que un módulo de potencia se extrae y se reemplaza con el sistema andando y la carga alimentada. Las tres líneas lo declaran: la serie RM lo trae junto con arquitectura de redundancia N+X, y la KU+RM300/30X lo extiende también a los módulos de interfaz y agrega redundancia de ventilación, así que el ventilador tampoco queda como punto único de falla.
La diferencia práctica es la ventana de corte. Reparar una torre pide coordinar una parada: pasar a bypass, cortar, intervenir y volver, con la firma de quien es dueño de la carga — y en un datacenter esa firma no se consigue rápido. En una modular la intervención es un cambio de módulo y no toca la alimentación, así que el correctivo deja de depender del calendario de nadie y el preventivo se hace cuando corresponde y no cuando hay permiso.
Para eso hay que saber cuál módulo falló. En la KU+RM300/30X cada módulo de potencia tiene su propio panel LCD de diagnóstico, así que se identifica en el rack sin instrumental. El mismo equipo trae 3 entradas y 4 salidas de contactos secos programables por menú para colgar las alarmas del BMS o del NOC, y una función de auto-envejecimiento (self-aging) que corre pruebas bajo distintas condiciones de carga simulada sin conectar carga real: sirve para el ensayo de aceptación y para las pruebas periódicas sin alquilar banco de carga ni exponer producción, ahorrando más del 90 % de la energía de esas pruebas.
N+1 o 2N: cómo se calcula la redundancia
N es la cantidad de módulos que la carga realmente necesita. Se divide la carga en kW por la capacidad del módulo y se redondea para arriba. Con los módulos de 25 kVA / 25 kW de la RM200/25C, una carga de 90 kW pide N = 4 (90 / 25 = 3,6). Acá ayuda el factor de potencia unitario de la línea: los kVA son kW, no hay que descontar nada para pasar de uno al otro y la cuenta sale directa, sin el 0,8 o 0,9 que arrastran los equipos viejos.
N+1 agrega un módulo de reserva: cinco módulos, 125 kW instalados, 10U de altura. El sistema tolera que se caiga cualquiera sin perder capacidad ni salir de doble conversión. Lo que N+1 no cubre es lo que está compartido — el gabinete, el bypass estático, la barra de entrada, el tablero de distribución. Para eso está 2N: dos sistemas completos e independientes, cada uno capaz de tomar el 100 % de la carga, alimentados de dos acometidas distintas y cada uno sobre una de las dos fuentes de los equipos de doble cordón. 2N duplica lo instalado: para los mismos 90 kW se ponen 2 × 100 kW. La RM200/25C acompaña con su doble entrada de energía independiente, y la serie RM admite hasta cuatro gabinetes completos en paralelo, hasta 2,4 MW.
Cómo se elige. N+1 cubre la falla estadísticamente más frecuente —un módulo de potencia— por una fracción de lo que cuesta 2N, y es el punto de equilibrio habitual en salas críticas y en plantas con proceso continuo. 2N se justifica cuando eso no alcanza: cuando la carga no tolera ni la interrupción que haría falta para intervenir las partes compartidas. La clasificación Tier del Uptime Institute pone la frontera en el mismo lugar, y conviene no confundir un nivel con el otro: Tier III pide poder sacar de servicio cualquier componente sin bajar la carga, y eso se resuelve con N+1 más caminos de distribución dobles —no hace falta duplicar el sistema—; Tier IV pide seguir operando con una falla activa, y ahí sí. Si la duda es cuál de los dos, la pregunta que la resuelve no es técnica: cuánto cuesta una hora de caída. Ese número decide solo.
Eficiencia, refrigeración y TCO contra una torre del mismo tamaño
Cada punto de eficiencia que se pierde sale por el disipador en forma de calor, y ese calor se paga dos veces: una en el medidor y otra en el aire acondicionado que hay que poner a sacarlo de la sala. Con 100 kW de carga, la serie RM al 96 % en modo CA disipa unos 4,2 kW. La torre trifásica Kaise de 100 a 200 kVA declara hasta 95,5 %, que en el mismo punto son 4,7 kW. Medio kilovatio de diferencia parece poco, pero son del orden de 4.800 kWh al año de pérdida pura, más lo que cuesta extraerlos.
El modo ECO de la RM200/25C llega al 98 %: 2 kW disipados en lugar de 4,2, menos de la mitad. La contra es de fondo y conviene decirla — en ECO la carga se alimenta desde la línea con el inversor en espera, así que se resigna parte del aislamiento que da la doble conversión. Tiene sentido donde la red es sana y hay grupo electrógeno detrás; no lo tiene si la razón de comprar la UPS era que la red es mala. El otro problema de una modular dimensionada para crecer es que un equipo al 25 % de carga trabaja lejos de su mejor punto: la KU+RM300/30X lo ataca con el modo Smart Sleep, que apaga módulos cuando la demanda baja para que los que quedan trabajen en el punto de máxima eficiencia, y rota cuáles duermen para repartir el desgaste. Es lo que hace que el margen de N+1 y los módulos comprados para el año que viene no se paguen todos los meses en la factura.
El TCO se ordena así. La modular arranca más caro por kVA — eso no se discute. Recupera en cinco lugares: se instala la potencia de hoy y no la de 2030, así que los módulos que todavía no hacen falta no se compran ni se refrigeran; la eficiencia es más alta y con ECO o Smart Sleep bastante más; el mantenimiento no consume ventanas de corte, que en una sala crítica son un costo real aunque nadie las facture; una falla es un cambio de módulo y no la reparación del equipo completo; y el espacio pesa, porque la KU+RM300/30X cubre de 25 a 600 kVA en menos de 2 m² y la serie RM pone 100 kW en 4U, contra un gabinete torre de 442 × 850 × 1200 mm y 147 kg por cada 100 kW. Dicho todo eso: si la potencia está definida, no va a cambiar, la carga tolera una parada programada y nadie pide redundancia, la torre monolítica es más barata y tiene menos piezas. Es la respuesta correcta más seguido de lo que parece.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre una UPS modular y una UPS torre?
La torre es un equipo: un rectificador, un inversor, un control. Si falla uno de esos, el sistema entero se va a bypass. La modular es un gabinete con varios módulos en paralelo, cada uno completo: el que falla se aísla, se saca en caliente y los demás siguen entregando en doble conversión. Ahí está toda la diferencia. La modular conviene cuando el corte cuesta plata o cuando la potencia final del proyecto todavía no está cerrada; si la carga es la que es y una parada avisada no molesta a nadie, la torre hace el mismo trabajo con menos electrónica y menos costo por kVA.
¿Se puede cambiar un módulo sin apagar los servidores?
Sí, es la razón de ser de la arquitectura: los módulos de potencia son intercambiables en caliente (hot-swappable), se extraen y se reemplazan con el sistema en marcha y la carga alimentada. En la KU+RM300/30X también son hot-swap los módulos de interfaz y la ventilación es redundante. La condición práctica es tener N+1: si estás justo en N, mientras el módulo está afuera el sistema queda sin margen.
¿Cuántos módulos necesito para tener N+1?
Uno más de los que pide la carga. Dividí la carga en kW por la capacidad del módulo y redondeá para arriba: eso es N. Con módulos de 25 kW, una carga de 90 kW da N = 4, y N+1 son 5 módulos, 125 kW instalados. Como la línea tiene factor de potencia unitario, los kVA y los kW coinciden y no hay que corregir nada en el medio. Si necesitás tolerar dos fallas a la vez, la serie RM admite N+X, con más de un módulo de reserva.
¿Puedo empezar con 50 kVA y ampliar a 200 kVA más adelante?
Sí. La RM200/25C escala de 25 a 200 kVA en pasos de 25 kVA, así que arrancás con dos módulos y sumás cuando crece la carga. Lo que hay que resolver de entrada es la infraestructura, no los módulos: gabinete, bypass, acometida y banco de baterías se dimensionan para la potencia final del proyecto. Si el techo va a pasar los 200 kVA, el escalón siguiente es la serie RM (100 a 600 kVA) o la KU+RM300/30X, que cubre de 25 a 600 kVA en menos de 2 m².
¿Las UPS modulares Kaise andan con baterías de litio?
La serie RM de 100 a 600 kVA es compatible con VRLA tradicional y con sistemas de litio con comunicación BMS: el voltaje y la temperatura de las celdas se leen en la pantalla táctil de 10 pulgadas del propio equipo, sin sumar otro sistema de monitoreo. La RM200/25C trabaja con un banco de ±240 Vdc, configurable en números pares de 32 a 44 celdas, y tiene arranque en frío desde baterías.